EL RECONOCIMIENTO DE SÍ MISMO EN EL PERDÓN
DOI:
https://doi.org/10.20911/21768757v50n2p247/2018Resumen
Confesar quiere decir reconocer. Reconocemos la misericordia divina, que nos infunde confianza para confesar ante ella la propia vida vulnerada y necesitada de perdón. En este reconocimiento de sí mismo, como pecador arrepentido y perdonado, se articula la antropología del animal vulnerable con la espiritualidade de la criatura reconciliable. Ambas están ancladas en el reconocimiento de sí mismo en lo profundo de la propia interioridad agraciada, herida y sanada. Coincide esta espiritualidad cristiana con la del camino del bodisatva en el budismo Mahayana, que vive el arrepentimiento como reconocimiento de sí mismo en la contemplación y la compasión. En la integración del Zen con la espiritualidad ignaciana este reconocimiento de sí se expresa en la vivencia simultánea de contrición y gratitud en la Primera Semana de los Ejercicios.
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